lunes, 26 de octubre de 2015

La Voz

   En la autodefensa tan importante es salir de una situación donde te están agrediendo, como poder prevenirla. Salir ilesa es nuestro objetivo.

   Cualquier parte de nuestro cuerpo puede ser un arma y tenemos muchos más recursos de los que pensamos. Muchas veces se nos olvida, que podemos utilizar la voz para avisar a gente que tengamos cerca de que estamos en peligro, para asustar al agresor…

   Siempre hay que gritar “FUEGO, FUEGO”. Según diversos estudios de psicología social, ante esta llamada de auxilio mayor número de gente acude a ver que está pasando y reaccionan más rápido que si gritamos “socorro o  auxilio”

   Cuando impartimos los talleres, vemos que la voz es algo que cuesta mucho trabajar, hacemos dinámicas y apenas sale un hilo de voz. Nosotras para animar y acompañar en ese momento damos gritos, aullidos, berridos. Alguna se anima un poco y lo más que se oyen son risitas nerviosas, de vergüenza, timidez y seguro que piensan que nuestras profesoras se han vuelto locas. Es curioso como también nos han castrado la voz,  cuando es una de nuestras mejores armas preventivas.

   Al gritar liberamos adrenalina y otras hormonas que preparan a nuestro cuerpo para entrar en acción. Esto dilata las pupilas, acelera el ritmo cardíaco, la respiración y el metabolismo y le da a los músculos más energía, sentimos menos dolor, podemos obtener ayuda del exterior y hacer que el agresor desista de su intento al haber causado revuelo.

   Después de todos estos beneficios, para las que aún no se animan a gritar  hay otras opciones. Las alarmas contra asaltos, es un dispositivo que tirando de un pasador, produce un fuerte ruido durante un tiempo determinado. El otro día me encontré este por muy buen precio http://www.ikea.com/es/es/catalog/products/60237636/


   Pero desde aquí seguimos animando a las mujeres a recuperar la voz, recuperar el grito, aullemos todas juntas.



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